Bookmark and Share

Archivo para junio, 2011

Reflexión por un Entrañable Amigo, Miguel Yga Canavati

Martes, junio 7, 2011

A Miguel y a mi nos une una amistad desde la infancia…estoy hondamente consternado porque a Miguel, la de siempre, el cáncer, le arrebató de su nido a quien fue su fiel compañera por casi medio siglo; me vienen a la memoria las palabras del enorme Amado Nervo: “Ha de sobrarme la mitad del lecho; ha de faltarme la mitad del alma…”

Junto al cuerpo inerte de quien fuera su gran amor, me permití entregarle este mensaje como tributo al hermoso y ejemplar cuento de amor que hilvanaron con cabal dedicación y virtuosa pasión, que ahora, con su autorización, hago público. 

 

Estimadísimo Miguel:

Yo tuve el privilegio de presenciar cómo se flecharon en un instante, nuestra inolvidable Odette y tú…; asistíamos, como invitados a la boda de Carlos, tu hermano y Jacqueline  en la Colonia Hipódromo Condesa de la Cd. De México; tú ignorabas tu futuro; mientras tanto, el Señor entretejía sus caminos y de pronto ¡ oh maravilla del amor…! la flecha que tú habías lanzado al infinito, buscando un amor que llenara tu romántico espacio, vacío totalmente hasta entonces pero profundamente lleno desde entonces, dio directo en el noble y juvenil corazón de Odette…quien supongo, también habría lanzado su propia flecha, también sin destino definido, que llegó certera a lo más íntimo de tu sentir y te acarició y mitigó a lo lejos tu sediento anhelar.

Yo vi. y me tocó descifrar la primera sonrisa entre ustedes dos y comprendí que ya habíamos perdido a nuestro Miguel…ver nacer tu amor por tu compañera de siempre, fue una emoción conmovedora…te había acompañado a tantas buenas buscas, nunca bien comprendidas, y esta vez, se cumplía cabalmente lo que siempre habías soñado; un amor profundo, serio, mutuo, puro, sin límites, entrañable, íntimo y para siempre…y así fue.

Odette te esperó, con su mano extendida,  en su balcón por algún tiempo, a que volvieras por ella…ahora está,  otra vez, en otro sagrado y luminoso balcón, con su mano extendida, esperando por ti para que lo que empezaron juntos lo continúen por siempre y para siempre…sólo que, como en la dimensión divina el tiempo no existe, Odette sin prisa, desde allá, te ve, te ama, te observa, te admira y aprueba que todos los que te queremos sigamos disfrutando de tu exquisita amistad hasta que se cumpla la santa voluntad del Señor.

Miguel, fuiste grandemente bendecido con un amor como el de Odette; nosotros hemos sido hondamente afortunados con una amistad como la que ustedes dos nos han brindado…que Dios te siga bendiciendo y, recuerda, que cada día que pase es un día menos para volver a reunirse…Si comprendemos que la muerte es sólo un cambio de vida, deberíamos regocijarnos de saber que Odette ya dio ese paso y que desde hoy está disfrutando de los mimos del Señor y, acurrucada plácidamente en el regazo de la Madre de Dios, estará recibiendo sus maternales caricias que se ganó al haber sido la esposa, madre y amiga ejemplar que siempre fue, ahora sin prisas ni dolores, sin angustias ni medicamentos, sin zozobras ni penas, envuelta en la luz resplandeciente de los glorificados, así, en plena paz, te espera sin congoja.

Pidámosle, que con el mismo amor y disposición que siempre demostró, interceda por todos nosotros…Amen.  

Con afecto,

Gustavo M. de la Garza Ortega

Publicado en General | 4 comentarios »,

Gustavo de la Garza © 2010 Todos los derechos reservados