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Cuento de Navidad

Martes, diciembre 14, 2010
Por Gustavo M. de la Garza Ortega

 

 

A los asiduos lectores de mi blog:

Aprovechando el espíritu navideño de estos días, me voy a permitir compartirles una inolvidable experiencia que tuve con mis nietos hace algunos años que se ha vuelto una tradición en la familia, desde entonces, año tras año.

 

 

Es un cuento breve de Navidad…

La noche del 24, estábamos todos a la mesa, los adultos en una y los nietos en otra mesa muy cerca a la nuestra…a la hora de bendecir los alimentos, les pedí sorpresivamente a mis nietos que se acercaran a nuestra mesa para la bendición de la cena que íbamos a compartir.

Cuando estuvimos rodeados de todos ellos, casi una docena, 11 angelitos, les pregunté: ¿…Sabían a qué se debía aquella cena?

Todos contestaron casi al unísono: “…porque es Navidad “.

Entonces les cuestioné ¿…Qué se celebraba en la Navidad?… y todos contestaron sin vacilar: …“el nacimiento del Niño Jesús”.

Luego le interrogué a uno de ellos… ¿Cuál es el día de tu nacimiento?… y rápido me contestó: “ el 15 de julio”.

En seguida le repregunté:… ¿Qué se celebra el 15 de julio de cada año?

…Todo entusiasmado y casi gritando me dijo: “…¡Mi  cumpleaños!”

En seguida le consulté si le hubiera gustado que en su fiesta de cumpleaños fueran todos sus amigos,  hermanos, primos, etc. y que a él no lo hubieran invitado, “¿Qué sentirías?”

Empezó a hacer pucheros y estuvo a punto de arrancar en llanto y sólo dijo: “…Me sentiría muy solo y muy triste… sería como si me estuvieran castigando… sólo faltaría me lo encerraran en mi cuarto”.

…A estas alturas del diálogo, los mayores que estaban muy atentos y profundamente conmovidos con mis cuestionamientos, se quedaron mudos y ahí fue cuando llegamos al corazón del tema…

…Si hoy es el cumpleaños del Niño Jesús, …¿Por qué no lo hemos invitado a que venga a Su fiesta?¿Acaso lo estamos castigando?…Todos me preguntaron: ¿Cómo lo podemos invitar?

… Yo les dije que seguramente Él estaba afuera en el frío de la noche esperando que lo invitáramos a pasar…

Cual tropel, con gran algarabía, todos corrieron a la puerta de la entrada a la casa, la abrieron y haciendo todos juntos, como si lo hubieran ensayado, una caravana con sus manitas, Lo invitaron a pasar.

Emocionado por su rápida reacción,  les dije que le prepararan una silla donde el Niño Jesús se fuera a sentar… Así lo hicieron y durante la cena estuvo una silla aparentemente “vacía” pero ellos bien sabían que no era así porque los más pequeños se peleaban por sentarse junto a la silla “vacía”…mientras los mayorcitos, con más prudencia, sugerían que se echara a la suerte…pero también querían estar junto a la silla “vacía”.

Fue la cena Navideña más hermosa y completa que jamás había tenido…desde entonces, siempre, siempre, antes de sentarnos a la mesa, mis nietos van a la puerta a invitar a tan ilustre Bebé, a sentarse junto a ellos durante todas las cenas Navideñas, lo acompañan y yo pensaría que hasta sienten que juegan con Él.

Les comparto este bello cuento navideño que vivo cada año, para los que quisieran hacerlo en su casa, vean como la luminosidad que este tierno detalle hace resplandecer la noche durante tan familiar y emotivo evento… Con afecto.

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